Antecedente Militar


El 21 diciembre 1974 accedo al servicio Militar USAF

b5b1f-usaf-0Ingresé a las Fuerzas Armadas de los EEUU USAF el 21 diciembre 1974.  A mis 18 años recibí un doble impacto cultural al incursionar en una cultura anglosajona y a la vez un mundo desconocido (la milicia), si no se experimenta a prima fase, no se sabrá lo que es.  En ese diciembre 1974, en la época de Vietnam, llegué a la base de entrenamiento aérea Lackland, AFB.  Como es acostumbrado los oficiales de entrenamiento nos estuvieron esperando llegando a la base tarde en la noche.  Típico recibimiento intimidador para los que no tienen disciplina refiriendo en voz alta y amenazadora: “Ya no están en sus hogares, niñitas” con repertorio de instrucciones que si no se seguían pararíamos en la cárcel militar Leavenworth, en pocas palabras, lo que dijeran TI (Training Instructor) era la palabra de “un dios”.  El proceso según mi mejor recuerdo era buscar los uniformes que estaríamos utilizando, pasaríamos por una batería de exámenes médicos, inoculación de varias condiciones virales o bacterianas (dengue, malaria, STDS, cólera, difteria, tétano, Hepatitis A-B-C…) lo necesario para sobrevivir en una jungla. En ese entonces la guerra no culminaba en Vietnam, sino hasta cinco (5) meses después en mayo 1975. Aún recibo el rechazo social y de los propios militares ya que, él VA dice que no soy de la era de Vietnam y los civiles me ven como un loco… jajajaja.

Nos permitieron tres o cuatro horas de descanso para dormir y luego la bienvenida del Sargento Entrenador. Lo único que puedo recordar de ese primer día es que; sabia de que se trataba aquel entrenamiento, que sonreía sin parar, a lo que dijera el sargento, como en la serie; Gomer Pyle”, hasta que me llegó el primer palo. Allí se paró frente a mí, cerca de mi cara, y pregunto mi nombre Amalbertreyes, (así lo escribieron), y siguió diciéndome; que quitara la sonrisa que tenía y que no desalentara a los demás. Él sabía que tenía el conocimiento; pues fui criado en un ambiente de tipo militar en mi hogar.  De ese momento en adelante ya nada era igual, algunos de mis compañeros se mofaban de mi diciéndome mongol, de mongoloide, hice caso omiso a sus palabras, pero fueron cositas que se fueron acumulando poco a poco.  En adelante, no recuerdo nada más y a poco cuando concluí esta primera parte del entrenamiento, (tres meses después) fui a parar a mi próxima base de adiestramiento Chanutte AFB., la rigidez de los sargentos de entrenamiento siguió, por aproximadamente tres meses más.

Son bien escasos los recuerdos que tengo de esta base, son como tomas de fotos en captura de un momento congelado en el tiempo. Tengo una que otra foto de mi estadía en este lugar en Illinois. De aquí me encaminaron a mi próxima base de trabajo.  Arribe a Nellis AFB, en junio 1975.  Esta base alojaba la gran mayoría de los aviones de pelea y bombardero F111, los cuales se usaron repetidas veces en la guerra de Vietnam, no sólo estaban los aviones sino con ellos llegaron los compañeros que estuvieron en zona de combate mientras este avión cumplía su misión. La gran mayoría de estos compañeros conocían el lenguaje Vietnamés y compartían alguna que otra palabra del cual aún recuerdo algunas (buenas y malas), por ejemplo; Sawadí kap: que significa cómo estas, que tal, como andas, etc. Recapitulando algunas condiciones conductuales que acarreaban, varios tenían Trastorno de Adicción a sustancias por eventos estresores como Estrés Post Traumático o (PTSD), Ansiedad o Trastorno de Ansiedad Generalizada, Trastorno de Depresión o Trastorno de Depresión Recurrente. Puedo hablar de esto ahora porque estoy estudiando Psicología; reconozco los indicadores y sintomatología.

Mientras escribo estas letras me doy cuenta que estoy bloqueando muchos pensamientos a causa de la ansiedad y depresión que me causan, pero para delante con lo que puedo. En Nellis, AFB., comencé a tener mis choques culturales y sociales a causa de mi procedencia, etnia y también diría mi actitud (orgullo de ser puertorriqueño), aunque entiendo que lo que deseaba más que nada, era hacer mi trabajo nada más. Entonces comenzaron los conflictos, no con los viejos compañeros que llegaron de Vietnam, sino con los reclutas nuevos que también fueron asignados a esa base conmigo. Tuve un tiempo difícil para ajustarme a esta cultura racista tanto de hombres negros como los anglosajones.

Para lidiar con mis pensamientos y emociones anormales recurrí al uso de sustancias que no me vinieron bien que digamos, y desistí de ellas, pero el fenómeno de la ansiedad y la depresión permanecían ahí. Intente de cambiar de trabajo estudiando otra cosa que no fuera la mecánica, aunque confieso que aprendí muchas técnicas y era el joven más talentoso que tenía el grupo (pero yo no veía eso, sino los atentos racistas en mi contra).  Nunca dejé de hacer con excelencia mi trabajo pues estaba bien claro que tenía la vida de los pilotos en mis manos y no quería ser parte de algún homicidio por error de vuelo.  Cambié entonces de función que sí anhelaba estudiar, electrónica, y terminé re-adiestrándome en técnico de Comunicaciones vía Satélites Espaciales. Aún hoy no dejo de fascinarme con el mundo de la electrónica y ahora mi pasión por la conducta humana.

Tuve varios accidentes en la base, uno que me causó daño en las cervicales, otro que me lastimó la rodilla derecha, entre otros, y que ahora no aparece por ningún lado mi expediente médico ¡que chévere!  — Estos pensamientos me están drenando mucho, lo confieso, pero tengo que seguir adelante, cuésteme lo que me cueste, mi mente no quedará en al vacío y alguien escuchará a Nigri Draókos –, además, todas las condiciones son manejables, pero no se curan. Cuando me licencié del servicio militar con un relevo honorable, estaba hecho un etc., reconozco ahora que estuve mucho tiempo trabajando con mi condición y que encontré sosiego en los estudios y en las materias que más me interesaban para no pensar en lo que me agobiaba. Pero, no pensar en ello no es la solución, como bien he descubierto en el hospital para Veteranos. Aprender a manejar los pensamientos es algo que requiere mucho esfuerzo y disciplina, ambos los tengo, pero al fin y al cabo soy tan solo un ser humano que siente, padece y trabajo a diario con las emociones. Necesito enfrentarme a mis pensamientos negativos e irlos clasificando, ubicándolos en su lugar, que sepa que están ahí pero que no me irán a estorbar o imposibilitar mi camino; Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

No es hasta febrero 2004, 18 años más tarde, que descubro por primera vez, que él VA Hospital, brindaba servicios a los veteranos del DOD. Cuando él VA se encontraba en el Edificio Chardon en Hato Rey, para eso del 1982, me dijeron que no tenía derecho a beneficios excepto educación y el certificado de elegibilidad para la compra de la primera vivienda, nada más. Al momento de llegar a Puerto Rico (noviembe1980), recibí otro choque cultural sólo por ser una persona segura, por creer en mis habilidades y destrezas adquiridas, para rendir y aportar positivamente a la sociedad a la cual, pensaba que pertenecía. Entiéndase, no me ofrecían trabajo porque no tenía la preparación académica para ser empleado. Estuve luchando por lo que la sociedad me había impuesto y fui rechazado en muchas ocasiones, y cuando tenía el empleo, por mi forma compulsiva y organizada de ser, la gerencia se ofendía cuando exponía mis puntos sobre ineficiencias y otros puntos procesales a mejorar para el bien de la compañía… que ignorante fui, si a los grandes intereses sólo le importa el dinero y ¿un veterano de la era de Vietnam? Menos aún.  ¿Qué se puede hacer en una sociedad faltada de identidad propia e insegura en sus capacidades? Me resigné a esta información provista por el departamento de la Administración de Veteranos en Puerto Rico, como buen soldado que era y aproveché lo único que estaba a mi alcance, el derecho de estudiar.

Pues, que bueno que todo haya acontecido de la manera que se mostró el camino. chev-e5-2 Aproveché al máximo el derecho de estudios y me dediqué en cuerpo y alma a los mismos. Primero, para tantear el agua, por el miedo que me había creado a la Universidad, cursé un Grado Asociado en Administración comercial y contabilidad, del ICPR Junior College de Hato Rey. El haber concluido este curso y mi desempeño excelente, decidí tomar un reto mayor incursionando en algo que disfruto mucho, la tecnología.  Me matricule en la Universidad Interamericana para estudiar un Bachillerato en Ciencias con concentración en Computación, nuevamente no con la excelencia que esperaba, pero 3.14 gpa. son buenos. Surge mi deseo de seguir estudiando y decidí hacer una Maestría en Gerencias en la Universidad de Phoenix campus de Guaynabo, aquí otra vez excedí mis expectativas y terminé con gpa. de 3.84.  Ahora a los 56 años tome la decisión de estudiar otra rama de la ciencia que me fascina, la conducta humana y con todas las complicaciones de trastornos que me han acompañado la gran parte de mi vida luego de licenciarme del ejército, sólo me restan seis meses más y termino mi Maestría en Consejería Psicológica.

Aunque tarde en mi vida, me doy cuenta que me apasiona esta materia que a su vez me ha servido de terapia psicoeducativa para lidiar con mis fantasmas y reestructurar los constructos programados para encaminar a otros de manera voluntaria con mis experiencias de vida, forma y manera que he podido sobrevivir en ambientes hostiles, prejudiciales, injustos e hipócritas aportando sin cesar, aunque sea uno a la vez que pueda ayudar, es excelente.

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Nigri Draókos
Psicofilosofía Urbana (c)1980
Copyright 1980 JoeAbbis ICP


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